¡Encantada! Soy Sheila. Mujer emprendedora y psicóloga especialista en infancia y adolescencia.

Mamá de una niña y un niño de los que aprendo a diario, sin ellos jamás me habría planteado emprender, o sí, pero lo que estoy segura es que ellos cambiaron mi rumbo para siempre.

Mis comienzos como madre no fueron sencillos, lo admito, mi puerperio fue un desastre. No fue cómo lo había imaginado, no fue cómo me lo habían contado. Acumulé horas sin dormir. El nacimiento de mi hija mayor me acercó a un mundo desconocido antes para mí, el porteo. Su necesidad de contacto y la mía nos hizo conocer los beneficios de ir siempre juntas, pegadas, formándome de forma autodidacta cada vez más. Hasta el punto de querer hacer de mis conocimientos: mi trabajo.

Pasar consulta como psicóloga, rodearme de niños y niñas, de padres y madre que anhelaban crecer y mejorar hizo la base de mi experiencia pero me limitaba. Yo quería llegar a más familias, explicar al mundo la importancia del juego, la importancia de parar y dedicarles tiempo, el valor que nos da observarles y cómo nos ayuda a conocerles, a cubrir sus necesidades educativas y de conocimiento. 

Mi hijo pequeño nació con mis ganas de emprender, cuando tenía sólo 4 meses decidí embarcarme en la aventura de tener mi propio negocio.

La Chata Merengüela es mi gran proyecto, un proyecto en el que creo. Una forma de vida que se ha convertido en mi trabajo, es por eso que me apasiona. Creo en lo que hago, creo en mi filosofía de vida y por ello estoy aquí, para compartirla contigo.

Y aquí me tienes, sonriendo por ello. Con ilusión y ganas de hacer llegar mi visión de la crianza.

Su nombre se lo debo a mi abuela, a ella debo parte de lo que soy. Ella me cantaba a diario esta canción en mi infancia y después fuí yo quien se la cantaba a ella cuando su memoria empezaba a fallar porque sólo esos pequeños matices le hacían recordar quién era yo y volvíamos a cantarla juntas. Su esencia embarga mi vida.

En La Chata Merengüela creemos en la infancia y por eso queremos cuidarla.

Tenemos mucho que enseñarnos, nos queda mucho por aprender. Mis hijos me han hecho lo que soy y en lo que creo.
Creo en la crianza en comunidad, para mí tener un círculo de apoyo es crucial.
Creo en los mimos, los abrazos, los brazos y las caricias.
Creo en los momentos en familia.
Creo que el tiempo es el mejor regalo que podemos hacerles.
Creo en su ritmo y su forma de hacer. En su juego libre.
Y creo que estaba confundida, pensaba que ellos venían a que yo les enseñará. 

Ahora sé, que ellos vinieron a enseñarme a mí mientras yo solamente les guío.

Bueno, ya me conoces un poco más pero aún no del todo, nos queda mucho por compartir ¡esto acaba de empezar!

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