¡Cómo me lo paso de bien cada vez que cuento la gran aventura de Juan, el elefante!

Admitidlo, contar cuentos de pedos tiene su gracia. Mientras, entre risas, sacamos los valores que resalta y es que, a menudo, nuestras expectativas son tan grandes como nuestra imaginación y nuestro miedo. Ese miedo que nos adelanta aquello que puede pasar, que pone en duda nuestros ‘y, si lo hago puede que…’. llenándonos de pensamientos catastróficos que nos impiden ver las consecuencias más bonitas. Sí, todo esto de un cuento sobre un pedo y un elefante. Todo esto y más, porque nos sobre estimamos mientras subestimamos a los de alrededor teniendo en cuenta su aspecto. Este pequeño ratón viene a mostrarnos que no tiene miedo y arriesgar es lo importante pero también que no todo es lo que parece.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *