De pedo a pedo y tiro por que me toca, nada ¡que me quedé la semana pasada con más ganas de estos temazos escatológicos!

Me gusta este cuento y su naturalidad. Como muestra los recursos que tenemos los padres para hacer frente a todas las dudas de los más pequeños de la casa. Y seamos realistas, ya era hora que alguien desmitificara a las princesas, sobre todo rompiendo con esos roles femeninos de personitas delicadas, perfectas y de belleza tan espectacular como inalcanzable. Esta huída de la perfección nos reconfortará dando a quien lo lee y escucha una valiosa lección.

Todos y todas somos princesos y princesas realzando nuestras virtudes tanto como nuestros defectos sintiéndonos orgullosos de ambos.

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